Nota de Elvio Galati, en Página 12./ Rosario 12. Fecha 3 de Noviembre 2018:

https://www.pagina12.com.ar/152880-cuando-todo-pasa-por-recetar-pastillas

Llegó a mi esta nota, lo que realmente motivó dedicarle unos minutos para reflexionar acerca de ella.

Logré encontrar el tiempo posible, priorizando entre las muchas cosas que hago, y hoy consigo manejar con mayor eficiencia.

Reflexiones Imprescindibles

Un grupo interdisciplinario en Rosario, hace foco en la medicalización en la infancia, como

objeto de estudio cualitativo en la población infantil.

Sin entrevistar a los niños, por suerte, tomaron como muestra docentes y padres.

Me quedan muchas preguntas después de leer esta nota, me gustaría saber cómo es que

diseñaron la investigación, pero seguro lograré hacerlo mañana.

Me inquietaron ciertos conceptos:

Medicalización:  Refieren : Cuando la medicina absorbe las situaciones de la vida cotidiana y

las transforma en enfermedades, y la Industria farmacéutica prioriza la medicación como

mercancía mas que instrumento para promover la salud.

Quisiera responderles:

La mayoría de los desórdenes de la Salud Mental, con mayor énfasis aquellos como el TDAH y

otros desórdenes del neurodesarrollo, al afectar el proceso de maduración del cerebro van por

consecuencia obvia a ser evidenciables a través de las SITUACIONES DE LA VIDA COTIDIANA.

La posibilidad de tener un diagnóstico precoz, en el caso del TDAH, permite a esos niños, lograr

desarrollarse en la interacción con su entorno, padres, hermanos y con sus pares. Aprovechar su

capacidad de aprendizaje no solo en lo académico, sino en el desarrollo adecuado de sus habilidades

sociales, la regulación de su atención y su conducta o la autorregulación de sus emociones.

Entre varias cosas, poder tener amigos.

Considerar que se interpretan situaciones de la vida cotidiana, o como mas adelante en la nota

refieren que los síntomas son características propias de la infancia, me lleva a pensar que quienes

forman parte de este grupo interdisciplinario, no han hecho la tarea correspondiente a investigar.

Los síntomas, claramente van a expresarse como comportamientos en situaciones cotidianas,

que se diferencian de la de otros niños en esa misma franja etaria.

Corresponde por maduración evolutiva tener parámetros para medir estas etapas y detectar

alteraciones. No todos los niños caminan al año. Algunos lo hacen a los 10 meses,

otros a los 18 meses.

Pero es importante prestar atención cuando nos alejamos de los promedios.

Cientos de trabajos científicos, hacen referencia a la diferencia en los tiempos de maduración de

áreas cerebrales, de los niños afectados. Cientos de trabajos muestran el impacto de estos síntomas

en el desarrollo de ese sujeto y la construcción de una identidad, como parte del proceso.

Hablar de criterio de cientificidad, es un poco peyorativo habiendo tantos consensos científicos que ya

dejaron de discutir por tener sobradas evidencias del carácter neurobiológico del trastorno.

Cientificidad sería por cierto, tomar la enorme cantidad de evidencias que la ciencia provee, para en

todo caso lograr argumentar con criterio.

¿Enfermedad reciente? Para seguir la línea de las inconsistencias, Sir Alexander Crichton dejó una

descripción muy clara acerca de este cuadro en 1798, Heinrich Hoffman en 1865 en Alemania, hizo

una excelente descripción ya por ese entonces. George Still en 1902 publicó a través del Real College

of Physicians, ampliamente el tema.

¿Acaso diríamos que el cáncer de piel es reciente? ¿Acaso entonces es la industria farmacéutica la

que desea imponernos los protectores solares como mercancía?

¿O es acaso la ingeniería biomédica, con el desarrollo de nuevos mamógrafos, ecógrafos los que se

interesan por promover el cáncer de mama?

¿Que tal sería pensar  que las oportunidades diagnósticas y la prevención y tratamiento precoz son el

objetivo en la Salud del siglo XXI?

La enfermedad siempre tiene un contexto, con creencias y costumbres culturales. Por ello es

que la psicoeducación permite comprender la falta de intencionalidad en las conductas de muchos

niños, adolescentes y adultos con TDAH. De paso vale aclarar que NO es una enfermedad, dado

que por definición para serlo, debería de alterarse un estado previo de salud, que acá no logra

desarrollarse.

Me preocupa que el objeto del estudio se base en poner en duda la existencia de este trastorno,

porque esta duda denuncia la ignorancia de quienes la detentan.

Las leyes que existen, según E Galotti son biologistas. Si se pretende un diagnóstico precoz y un

tratamiento adecuado, basados en la evidencia científica, deberíamos seguir el lineamiento de la

teoría psicoanalítica?

Si el TDAH es un desorden con una altísima heredabilidad, con un retraso en la maduración de áreas

centrales al funcionamiento ejecutivo que permite autorregular la conducta, debiera de pasarse por alto

su base biológica?

De paso la medicina basada en la evidencia refieren al psicoanálisis como una técnica no recomendable en este tipo de disfunción.

Desde mi experiencia, creo que ha sido reemplazada por enfoques cognitivo, sistémico,

constructivistas, dialécticos, etc que logran integrarse a los avances y conocimientos actuales de la

neurociencia, seguimos interpretando síntomas que luego desaparecen…

Por último, si consideramos que la medicación es una pastilla que calle lo que está pasando,

en esta circunstancia diría que aplica coincidir con ellos.

Cuando un niño no logra manejar sus impulsos, y es gobernado por las emociones, si la medicación

es parte del enfoque integrativo del tratamiento…esa impulsividad logrará mas que callarse, regularse.

Quien hablará entonces será el niño no el impulso.

Cuando un niño o un adolescente no logra esperar (porque tiene aversión a la espera, que es una

sensación interna insoportable de inquietud, y malestar producto de la falla de la regulación cerebral),

la pastilla logrará que pueda hacerlo. Que logre al igual que el resto de sus pares son este problema,

esperar aquello que desee, o deba. O sea también callará el síntoma, y dejará que el niño sea quien

merece ser.

Estoy en amplio desacuerdo con nuestro modelo educativo. Comparto con quien escribe que la vieja

modalidad prusiana de tener a un docente frente a una clase, forzados a prestar atención a un pizarrón

y una voz monocorde, aburren a cualquier mortal de esta época. Más a nuestros niños nativos

informáticos.

Pero el rendimiento escolar no es lo que se pretende corregir al tratar este serio problema de Salud

Pública.

Es la posibilidad de ese niño de establecer vínculos estables con sus pares, de aprender preguntando,

de recordar los nombres de quienes le rodean, de poder frenar su necesidad de hablar cuando sabe que debería escuchar a ese otro.

Muchos son los afectados por TDAH, como quien escribe estas reflexiones, que jamás tuvieron bajo

rendimiento en la escuela.

No debemos repito fomentar el reduccionismo.

Lo positivo de esto es que logramos todos seguir hablando del TDAH.

De hacer visible un desorden del neurodesarrollo que afecta entre un 7 y 9% de la población infantil,

6% de adolescentes y 4% de adultos y que tiene excelente respuesta al tratamiento integrativo, y

precoz.

Que tiene una comorbilidad altísima con Trastornos del ánimo, como depresión o trastorno depresivo

persistente, que sumados a la disregulación de sus impulsos es responsable de la alta suicidabilidad

en esta población.

La dificultad de manejar su impulsividad, los lleva a tener entre 3 y 4 veces mas abuso de sustancias,

mas problemas con la ley, mas accidentes automovilísticos cuando manejan.

Los deja expuestos a ser padres en su adolescencia, porque ellos no piensan en las consecuencias,

sino que son  dirigidos por su impulsividad, que ejerce una fuerza negativa en sus conductas.

Ellos no quieren fracasar, pero fracasan.

No quieren dañarse pero sufren. Ellos y miles de familias que recorren consultorios en busca de ayuda,

y muchas veces reciben con pesar la mirada acusatoria, ellos no saben ponerles límites, o los ponen

en exceso.

Necesitamos que en las carreras de grado en salud, los alumnos puedan disponer de capacitación

acorde a los avances de la medicina, y logren incorporar la posibilidad de detectar tempranamente

este problema.

Yo continuo medicada, y la pastilla no logró silenciar mi opinión, pero me permitió manejar mi atención

hasta terminar de escribir esta nota. Pude como les dije priorizar y organizarme, cosa que mi cerebro

solo no puede conseguir por mas que quiera.

Gracias por su atención. Vale la pena no quedarnos con una sola mirada de un tema.

Norma C Echavarría

Médica Psiquiatra

MN 71690 MP 441033

Sargento Salazar 1536

Hurlingham Pcia de Buenos Aires.