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TDAH sin Estigma

Como sociedad debemos proponernos cambiar nuestras conductas. Estigmatizar, es condenar a alguien solamente porque se «aparta» de los estándares que primero parten de lo que creencias compartidas establecen como «normales»

Cuando un niño es estigmatizado por su conducta, el mensaje es de rechazo. No eres bienvenido, no eres bueno, eres un dolor de cabeza… no renovaremos tu matrícula.

Cuando las creencias carecen de sustento, en vez de pelearnos con la ignorancia, la propuesta es compartir lo que la ciencia va descubriendo.

Aun la ciencia debe ser vista como un espacio dinámico, pues los cementerios de la ciencia estan llenos de «verdades» del pasado.

Ayudar a diferenciar lo que es opinión de información basada en evidencia científica liberará y permitirá que nos ocupemos en serio

Las etiquetas solo discriminan, apartan, rechazan, condenan. Las marcas se tornan indelebles en el corazón de los condenados.

Tenemos una enorme responsabilidad en educar para erradicar las falsas creencias. La salud mental es foco permanente del estigma.

Nadie estigmatiza a quien padece hipertensión, o diabetes. Se les refuerza el cuidado, se les recuerda que deben de tomar su medicación.

Cuando un psicólogo en una escuela le dice a una madre, que no van a permitir que su hija entre «drogada» a clases, porque va a estar medicada por presentar un desorden del neurodesarrollo, que hacemos?

Pues enfatizar la necesidad de que los profesionales de todas las áreas vuelvan a las aulas. Como alumnos, con la humildad de reconocer la ignorancia como algo que deben superar aprendiendo.

No bajemos los brazos, porque el estigma es el principal obstáculo para que quien presenta un problema en Salud Mental pida ayuda.

Buena semana a todos.

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Cafe con Expertos

Una serie de entrevistas que estarán disponibles todas las semanas en el canal de you tube, y en IGTV de @espaciotdah

Un lujo tener como invitados a profesionales de la talla del Dr Russell Barkley, El Dr José Biederman.. ambos ya disponibles. Y suscribiendote, tendrás acceso a la notificación para la Premiére semanal!!!

Nos vemos!!!

Dra Norma Echavarria

https://youtu.be/2XMcyAH8fxE

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Castillos en el aire

La mayoría de las veces las personas afectadas con TDAH tenemos problemas para mantener la información “online”, mientras hacemos cosas.

La bendita memoria de trabajo, que permite registrar, retener y manipular datos anda flojita de papeles, ya a esta altura estarán cansados de oírme hablar de las Funciones Ejecutivas Cerebrales.

Cuantas veces nos encontramos caminando rumbo a buscar algo, para llegar sin destino y sin la mas mínima idea de lo que estábamos haciendo.

Olvidamos lo que estamos leyendo mientras lo hacemos, y vivimos el calvario de Misión Imposible, toda información se autodestruye sin que logremos sostenerla.

Las víctimas mas conocidas son el estudio y el trabajo. Todo, literalmente todo implica un esfuerzo extra. El estrés nos acompaña como una sombra.

Pero hoy pensaba en como esta falla nos lleva a vivir desconectados de nosotros mismos.

Momentos inconexos, emociones sin acceso o diluvios emocionales sin aviso.

Ya les dije, y no me cansare de repetirlo.

El Trastorno por déficit de atención e Hiperactividad no es cosa de niños, afecta a un 5% de la población y es responsable de grandes frustraciones y riesgos personales incrementados.

Perdernos tiene su costo, por eso lo mas importante de todo enfoque terapéutico es el que esta centrado en el protagonista, y el primer paso es el diagnóstico y la aceptación para trazar tu nuevo rumbo.

No te quejes, hay tratamiento y con excelentes resultados.

¿Accionar es dificil? Bueno al menos esto no lo postergues.

Norma Echavarria

Mayo 2021

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Un paso hacia el bienestar

Convivir con TDAH implica conocerlo para diseñar rampas. Solo entendiendo que implica una disfunción ejecutiva podremos abrirnos camino.

Esta lleno de paginas que hablan de como organizarse, pero muy poco material concreto acerca de como surfear el diluvio emocional cotidiano. Toda situación va a tener posibilidades de atraer nuestra atención en algún punto. Una apreciación positiva nos acerca, y una negativa nos aleja. Esa respuesta es automática y funciona aun cuando el TDAH esté presente.

El problema arranca cuando entra en juego regular la emoción que de allí surja, porque si estamos enojados, no sabremos medir la expresión de ese enojo y probablemente estallemos, o si estamos angustiados, caemos como por un barranco..

Entender que la desregulación emocional suele ser el eje del problema en el adulto, permitirá darle prioridad a trabajar en ello.

¿Cómo? Pues empezando por no considerar tantas comorbilidades inicialmente. Muchas veces la ansiedad, la distimia, la variabilidad emocional remite ni bien se encara un tratamiento. El TDAH no es un problema de atención, es un problema de la capacidad de autorregular nuestras conductas, emociones y pensamientos.

Te lo planteaste?

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Aniversario

Mi aniversario con el diagnóstico de TDAH, celebrando la oportunidad de elegir.

En 1995, en el mes de marzo, tuve la suerte de encontrarme con los colegas que abrirían la puerta de mi celda. Fue APSA en Bariloche. Donde los escuché organizarse para ir a Miami. Iban a ir al Congreso de la APA,American Psychiatric Association, era el meeting 148 Th. y yo ni enterada, ellos los psiquiatras del CPP, Centro Privado de Psicoterapias me transmitieron entusiasmo y data.

Jamás había recibido información de ninguno de los dos grupos Estando en el Hospital Borda, estábamos algo lejos de Miami, y siendo dispersa Belgrano quedaba trasmano.

Me encantó escucharlos, todos formados como terapeutas sistémicos y cognitivos, hablando desde otro lugar.

Para entonces medio perdida batallando en el diván de una psiquiatra psicoanalista, sentí que corría aire fresco y que no era del Nahuel Huapi solamente. A punto de terminar mi formación como psiquiatra, entre trámites de renovación de pasaporte, visa y coordinación económica con el esponsoreado del padre de mis hijos, me prepare para viajar en mayo.

Recordarlo me trae recuerdos mezclados. Fascinación por volver a viajar, y retomar mi sueño de formarme siendo ya madre de tres hijos. Y estrés por estar lejos en época de clases, después de nunca haberlo hecho, y de los sucesivos tropiezos que marcaron el principio de un viaje que salvaria mi vida, y creo la de muchos otros.

Desde haberme volcado el café en mi pantalón blanco en pleno vuelo, hasta la confusión diaria al enfrentar un libro repleto de opciones y conferencias. Todas divididas en varios niveles de un centro de convenciones, donde me perdí a diario a pesar del esfuerzo.

Y así es que me metí en la conferencia equivocada, ADD era el tema. Era para psiquiatras de niños, y encima yo que jamás había escuchado esas siglas, no me animé a levantarme por creerlo una falta de respeto, compensadora obsesiva.

Gracias a esa conferencia es que descubrí el TDAH de mi hijo, me acerqué al Dr Heydl Peter quien sería encargado en Buenos Aires de su diagnóstico y tratamiento. Yo claramente encontré allí también mi descripción entera, sin embargo no fue sino años mas tarde, cuando me animé a hacerme cargo.

Yo no reunía criterios para el tipo de fracaso escolar muy claramente. Mejor alumna, cuadro de honor en un colegio exigente, bilingüe, y médica. Diploma de Honor ( promedio general 8:21). Allí ser desatenta ganó por lejos, y no por las notas, sino por enterarme seis años mas tarde.

Vivir siendo dispersa, teniendo fallas serias en mis funciones ejecutivas cerebrales, me había costado demasiado. Mucho dolor, soledad, horas excesivas de sistemas para estudiar, y muchas millas de más buscando todo lo que perdía. La impulsividad, me llevaba a cometer mas errores por minuto, a tener mas inquietudes abiertas, a tomar decisiones sin pensarlas demasiado, como comprar todos los libros que decían ADD en ese viaje, pagando una maleta de sobrecargo.

Ese viaje, salvó mi vida. A partir de alli es que fue abriendose una nueva etapa. La de mi renacimiento. Teniendo 35 años entonces, si pongo el contador en 0, este aniversario me permite celebrar mis 26 años de mi nueva vida. Mil cosas no pude cambiar, de muchas decisiones me arrepentí y me hice cargo.

Pero hoy celebro haber podido elegir este camino de aceptación y cambio constante y a partir de allí el de ayudar a tantos otros a sacarse el lastre de sentirse torpes, inmaduros, tontos, inestables o fracasados.

Con Uds. celebro el mejor error de mi vida.

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Mantenimiento

Una palabra aburridísima para personas que vivimos atravesadas por el TDAH.

Las tareas en un principio pueden ser divertidas, cuando no lo son , la novedad funciona con frecuencia de gran estímulo, aunque a veces ante a lo nuevo puede sumarse ansiedad o cautela.

Todos queremos quedarnos haciendo cosas divertidas, y evitando o postergando cosas aburridas, o complejas. No hace falta que tengas TDAH para rechazar algo aburrido.

¿Pero entonces cual es la diferencia?

Las personas que convivimos con TDAH, tenemos dificultad para imaginarnos en el futuro. El presente nos atrapa y nos convence que mañana guardaremos, limpiaremos, arreglaremos, compraremos eso que nos hace falta. Nos cuesta ese esfuerzo de recordar lo que debemos hacer cuando no estamos frente a la urgencia. Cuenta entre lo que postergamos, el mirar el correo, responder un mensaje, o solucionar un malentendido.

Todo lo que adquirimos, lo que usamos o hacemos a diario, va a demandarnos un tiempo de dedicación donde reemplacemos una pieza, terminemos un trabajo o corrijamos alguna falla, simplemente cambiemos partes por desgaste, o repongamos ese artículo ya consumido.

Por estar apurados, por no tener paciencia, por sentirnos agobiados, por mil y un motivo que usaremos como argumento justificativo, aquello que traíamos con nosotros, o nos dio un aviso a nuestro paso, queda depositado, apoyado, apilado en algún sitio, o convertido en un después lo hago.

La bicicleta a la intemperie, la canilla goteando, la llave que apenas da una vuelta, la bisagra que cruje, las zapatillas embarradas, las compras en la bolsa, la mochila, la cartera, los abrigos sin colgar, trabajos sin presentar, materias sin rendir, formularios sin completar.

Lo mismo sucede cuando alguno de los objetos que adquirimos se rompe total o parcialmente, o perdemos una oportunidad de trabajo. No es que sea mala suerte y que todo se rompa, o el mundo conspire contra nosotros..

No son casas diferentes pero suelen ser casas en donde los tornillos flojos se ignoran, porque el mantenimiento implica un esfuerzo.

Entre las disfunciones ejecutivas encontraremos las explicaciones.

Aburrimiento, un motivo. Resolución inadecuada de problemas, otro.

Poca paciencia, dificultad en sostener tareas que impliquen varios pasos, mas de lo mismo.

Pero por sobre todo suele ser mas divertido y fácil comprar un reemplazo nuevo. Tendrá mejor aspecto, funcionará en el acto, sólo que a corto plazo sufrirá similar destino que aquello a lo que reemplaza, y el dinero nunca podrá devenir en ahorros

Mi mensaje hoy es que todo aquello que adquiramos, tiene que pasar por el tamiz que permita cuantificar qué tipo de mantenimiento tendrá en el futuro.

Todo aquello de alto mantenimiento, deberíamos inicialmente evitarlo. Suele ser de menor precio, pero tiene un costo altísimo sin duda.

Por otro lado, mi especial consejo es si ven un tornillo flojo, saquen el destornillador, que deben llevar en el bolsillo, y denle una vuelta de tuerca.

Y si recorren la casa, con una libreta anotando todo lo que necesita entrar a boxes, mejor aún como hacía Abel, mi padre históricamente, cuando dedicaba la mañana del sábado para salir a buscar repuestos.

Se ahorrarán muchos dolores de cabeza, y en poco tiempo verán una casa mas funcional, un trabajo próspero y mas dinero en la cuenta.

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Vivencia de impostor

Un adulto que vive desconociendo su TDAH, crece sintiéndose diferente al resto.

Entender como nos afecta la falla en nuestras las funciones ejecutivas cerebrales, no alcanza para aceptar que siempre funcionaron de la misma forma. Nos acostumbramos a veces en forma graciosa, sarcástica, irónica o cruel, a insultarnos en silencio. A sentirnos impostores, irresponsables, tontos, torpes, menos que el resto. Muchos, sienten entonces que sus » desgracias» son atributo de atraer la mala suerte, de sentirse  inadecuados, como un karma que les acompaña.
No importa si como yo, logran graduarse con honores en una Universidad prestigiosa.

Las heridas de guerra que nos acompañan no cierran, mas bien son reabiertas en cada tropiezo, en cada fracaso.
Vivir se torna una sucesión de crisis. Tener TDAH implica sufrimiento. Esperar como ya una profecía, que algo importante se nos olvide, que algo se rompa, o se pierda, es todo un escenario cotidiano.
Elegir callar, para evitar ese comentario impropio, incrementa mas el rumiar por dentro, creándonos un mundo que ampare la fantasía de tal vez algún día sentirnos mas aptos. Implica aislarnos, frente a lo difícil que resulta salir y compararnos con el resto.

Creer que puede repararse tanto daño tan solo con una medicación o un diagnóstico es algo que considero iluso.

Sin embargo es a través del tratamiento, que un adulto logra dar coherencia y sentido a su propia historia.
Una medicación no nos hace leer los libros que se apilan, de hecho muchos ya medicados tienen largas listas de objetivos pendientes.
Pero al menos, nos devuelve la posibilidad de elegir, en vez de ser rehenes de un cerebro sin timón, y sin rumbo.

Sentirse impostor, surge de saber que nos falta una formación formal.
Un estudio tal vez acreditado por un certificado, o un título.
Sentirse impostor es una vivencia horrible, que me acompañó muchos años de mi vida.

Saber que mi cartera por dentro era el fiel reflejo de mi desorden, ese que debía evitar que se viera.
Hoy medicada, tengo el placer de volcar mi cartera si algo no encuentro. Porque me sigue siendo difícil organizarla.
Pero no tengo vergüenza, me siento absolutamente libre al dejar visible aquello que antes tanto trabajo me llevaba esconder.
Tener TDAH no nos hace superhéroes así como tampoco irresponsables.
Acceder a un tratamiento nos permite ser quienes podemos ser realmente.

No dejen de aceptarse cada día, y buscar ser la mejor versión de sí mismos.

Norma Echavarria

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Cuando «Casi en todo» es peor que nada.


Trabajo desde muy joven. Estudiar y trabajar fue algo que siempre hice. Animé fiestas infantiles, dibujé planos, di clases de inglés, hasta recibirme de médica.
Sin embargo hacerlo fue una garantía de estrés permanente. Malabarista y estratega por entrenamiento, me costó muchísimo enfrentar el trabajo con  la responsabilidad que una vida implica. Las cosas hubieran sido muy diferentes de haber sabido que padecía TDAH. Todo adulto debe lidiar con el objetivo de generar el ingreso para sostener una vida independiente y sentirse valioso es una consecuencia que puede no acompañar este proceso. Muchas personas no logran entrar en esta instancia y aunque les cueste creerlo yo fui una de ellas. Me inundaba el miedo a dañar a alguien, cuando me había preparado para ayudar. Con mi torpeza motriz ya había enganchado la bandeja de medicación en pediatría, tirando todo al piso, todo. Había descartado un cono de biopsia entre varias gasas, había olvidado una paciente en posición ginecológica y no había regresado. Fui elegida para formar parte de un equipo de esterilidad y en menos de cinco meses estaba coqueteando con la Psiquiatría.
Mi empeño y la necesidad de encontrar lo que realmente amaba, me ayudó a volver al ruedo. Vuelta a la salida, me dije. Casi como cuando dejé arquitectura.

Casi..

El diagnóstico y la medicación en mi caso ayudaron muchísimo, pero insisto que vivir con TDAH requiere de mucho más que su tratamiento medico.
Requiere aceptación, adaptación y mucha resiliencia.
Cuando alguien capaz, inteligente, con muchos talentos no logra ingresar al carril laboral como merecería me duele y mucho.
Yo agradezco a diario por mi trabajo, aun sabiendo que sería 10 veces más efectiva de no haber tenido TDAH, agradezco la tutoría inteligente de mi padre.
Me duele ver como personas brillantes, van empezando y abandonando metas, y encuentran en el subempleo un clásico. 

“Casi ingenieros”, “casi docentes”, “casi técnicos”. Ir fugándose de diferentes carreras, les da mucha experiencia inconclusa. Los deja en puestos de trabajo de relleno, donde alguien (que obviamente se beneficiará de su inteligencia), no está dispuesto a darle espacio sin acreditación.

 Allí es donde digo que “Casi en todo”, es peor que nada.

Si leiste bien. Porque llenar formularios, actualizar CV, se acompaña de una vivencia de frustración. Esa persona sabe que tiene la inteligencia para comprender aquello que estudia, pero no logra encajar en el sistema de exámenes, entregas, presentismo, o en forma autodidacta aprende más y de forma menos aburrida.
Esto es una de las razones por la que veo en las consultas los frecuentes intentos del mes de marzo.

Cada año lectivo es una esperanza de reciclaje. Cambios de carrera, cambio de rumbo, nuevos proyectos, nuevos planes, sueños reeditados, hasta que muchos quedan en pausa. Algo así como un mecanismo de supervivencia, donde cambiar les renueve las esperanzas de salir del pozo “de la nada misma”.

Si nunca oíste hablar del TDAH, pero te suena, informate. Tal vez en lugar de empezar una nueva búsqueda laboral, te encontras con un diagnóstico y obvio la posibilidad de un tratamiento. Nunca es tarde.

Buen fin de semana.

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Cuatro T para el TDAH en el espacio laboral

Hablamos de las Disfunciones Ejecutivas Cerebrales en el adulto con TDAH y es inevitable pensar en el impacto laboral que ejercen.

Muchas características presentes en ese ámbito ya se presentan en las aplicaciones y entrevistas.

Suele ser frecuente ver en el CV un recorrido interesante. Varias carreras, no todas inconclusas, pero sí en áreas no vinculantes. Mudanzas, viajes, múltiples cambios. 

O nada de todo esto, ningún certificado, y logros tangibles, pero erráticos.

Si algo podemos decir de un adulto con TDAH, es que seguramente, será interesante. Aún con un perfil desatencional no pasará desapercibido..

Pueden ser hiperactivos y girar sin dirección, pueden tener grandes aperturas de juego y perderse dentro de la partida.

Pueden ser motivadores, líderes entusiastas u otorgar a otro ese liderazgo : cuando es por consenso no por imposición.

Hay quienes son workaholics, multitaskers, online 24-7, novelty seekers, pero no pueden relajarse.

Pueden ser carismáticos, vitales, solidarios, predispuestos y contagiar a todo el entorno de su energía. A veces necesitan la aprobación constante y fallan en la puesta de límites.

Pueden ser promotores de ideas geniales, out of the box thinkers, grandes visionarios. Rompen con paradigmas establecidos, piensan en forma asociativa. Tan bueno como peligroso si hacen complejo lo simple.

No todo es negativo, cuando un adulto tiene TDAH.

El tema es para mí es siempre muy interesante. 

¿Podríamos entrenarnos en visualizar en los perfiles laborales cuando estas características requieran una mirada mas profunda?

Aún con muchos talentos, a veces el problema es la diversificación de foco.

Un adulto con TDAH puede ser consistentemente inconsistente, marcando como lo único predecible el no serlo.

Crear buenas bases de trabajo implica poder tener una estructura que ayude a aprovechar tantas cualidades. Una estructura que contenga aquellas situaciones que son responsables de generar esa sombra que opaca su creatividad o estilo. Una estructura sin embargo que no les haga sentir presos, ni limitados.

Ser consistente con el rol, la situación y con la imagen.

Algunos desafíos a tener presente:

Llegar a horario, y hackear el ausentismo.

Manejar las dispersiones, y el largo plazo.

Bajar las ideas al papel y desarrollar trabajo por etapas. Sosteniendo la motivación y manejando la frustración frente a los obstáculos.

Cumplir con tareas y deadlines, sin perderse en el trayecto.

Lograr la 4 T: Tiempo,Técnica, Tarea, Team. Trabajar en equipo puede ser un desafío. Ni jalar al resto ni empujarlo, lo que aplica para ellos mismos.

Lograr mas autonomía en la ejecución de las tareas, los ayuda a sostenerlas, pero es un delicado equilibrio: Sin cierta libertad parten a otro sitio y con libertad plena se pierden.

Hacerse cargo de las consecuencias de situaciones generadas, sin excusarse. Es tan negativo dar interminables explicaciones como evitar dar una. 

Entonces manejar una buena dinámica comunicacional, y desarrollar herramientas para resolución de conflictos será el desafío.

Ser responsable es una buena marca personal. 

Cuando un adulto con talentos no funciona a la altura de sus capacidades, tal vez la respuesta está en descartar TDAH como posible factor intercausal.

Entender que el TDAH no es cosa de niños es algo valioso. ¿No te parece?

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Sin rastro

Les comparto un recuerdo de uno de tantos momentos sin registro:

Te levantas temprano, sintiéndote una estrella del time management. Tomás el tren y lees concentrada los 35’ del viaje, otra vez pensás que ya superaste todos los males. Salís del vagón y tomas tu tarjeta Sube (que sabes donde guardaste) volvés a sentirte una mina casi normal… pero llegas al bondi ( ómnibus en lengua argenta) y te das cuenta que perdiste los anteojos que tenias puestos!!!

¿Cuándo ? ¿Cómo?

Esas escenas están missing . Non Verbal Working Memory, tambien inestable… ninguna escena en tu cerebro… ¿Los habré enganchado en mi camisa? Me pregunto.

No recuerdo!

¿Se habrán deslizado por mi nariz y yo no tuve registro?

No recuerdo…

Lo que si recuerdo es que eran los buenos… los necesarios… los “profesionales” … Me siento devastada, porque siento que en cualquier momento puedo perderme yo a mi misma… Digo, soy muy exagerada y sigo fase resolución de problemas.Saco de mi cartera los “dobles” Me digo: cruel y tiranamente: esos de 200$ no los perdés ni que quieras… están rayados… son plásticos.

Imagino otro día adivinando las fechas y los números de afiliados de obras sociales. Me acuerdo también que estoy estresada. Surge algo de autocompasión y me digo: perdiste a tu madre. Estás con demasiadas cosas. Entonces vuelve la imagen de mis 8 años, caminando al borde de la ruta bajo la lluvia. Mi mamá no soportó la perdida de otro paraguas, y me bajó del auto para que volviera a buscarlo. Creo que suponía que el dolor se asociaría a un aprendizaje “modelo”. Nada de esto sucede. Me siento impotente. Me vuelvo a reprochar a mi
misma no poder seguir un sistema. No me sale es cierto. Tal vez deba rediseñarme y operarme los ojos. Eso me daría un tema menos para estar pendiente…

Me vuelvo a escribirles porque necesito liberarme del peso de mi castigo automático cuando pierdo otra cosa que quiero. “No valorás nada” siento las palabras en mi historia… y nada mas errado. Por si alguien cree que no sufro… esto es un ejemplo de mi diario tormento. Gracias y perdón por la catarsis. Seguiré buscando consuelo, es que también lo pierdo.