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Un paso hacia el bienestar

Convivir con TDAH implica conocerlo para diseñar rampas. Solo entendiendo que implica una disfunción ejecutiva podremos abrirnos camino.

Esta lleno de paginas que hablan de como organizarse, pero muy poco material concreto acerca de como surfear el diluvio emocional cotidiano. Toda situación va a tener posibilidades de atraer nuestra atención en algún punto. Una apreciación positiva nos acerca, y una negativa nos aleja. Esa respuesta es automática y funciona aun cuando el TDAH esté presente.

El problema arranca cuando entra en juego regular la emoción que de allí surja, porque si estamos enojados, no sabremos medir la expresión de ese enojo y probablemente estallemos, o si estamos angustiados, caemos como por un barranco..

Entender que la desregulación emocional suele ser el eje del problema en el adulto, permitirá darle prioridad a trabajar en ello.

¿Cómo? Pues empezando por no considerar tantas comorbilidades inicialmente. Muchas veces la ansiedad, la distimia, la variabilidad emocional remite ni bien se encara un tratamiento. El TDAH no es un problema de atención, es un problema de la capacidad de autorregular nuestras conductas, emociones y pensamientos.

Te lo planteaste?

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Aniversario

Mi aniversario con el diagnóstico de TDAH, celebrando la oportunidad de elegir.

En 1995, en el mes de marzo, tuve la suerte de encontrarme con los colegas que abrirían la puerta de mi celda. Fue APSA en Bariloche. Donde los escuché organizarse para ir a Miami. Iban a ir al Congreso de la APA,American Psychiatric Association, era el meeting 148 Th. y yo ni enterada, ellos los psiquiatras del CPP, Centro Privado de Psicoterapias me transmitieron entusiasmo y data.

Jamás había recibido información de ninguno de los dos grupos Estando en el Hospital Borda, estábamos algo lejos de Miami, y siendo dispersa Belgrano quedaba trasmano.

Me encantó escucharlos, todos formados como terapeutas sistémicos y cognitivos, hablando desde otro lugar.

Para entonces medio perdida batallando en el diván de una psiquiatra psicoanalista, sentí que corría aire fresco y que no era del Nahuel Huapi solamente. A punto de terminar mi formación como psiquiatra, entre trámites de renovación de pasaporte, visa y coordinación económica con el esponsoreado del padre de mis hijos, me prepare para viajar en mayo.

Recordarlo me trae recuerdos mezclados. Fascinación por volver a viajar, y retomar mi sueño de formarme siendo ya madre de tres hijos. Y estrés por estar lejos en época de clases, después de nunca haberlo hecho, y de los sucesivos tropiezos que marcaron el principio de un viaje que salvaria mi vida, y creo la de muchos otros.

Desde haberme volcado el café en mi pantalón blanco en pleno vuelo, hasta la confusión diaria al enfrentar un libro repleto de opciones y conferencias. Todas divididas en varios niveles de un centro de convenciones, donde me perdí a diario a pesar del esfuerzo.

Y así es que me metí en la conferencia equivocada, ADD era el tema. Era para psiquiatras de niños, y encima yo que jamás había escuchado esas siglas, no me animé a levantarme por creerlo una falta de respeto, compensadora obsesiva.

Gracias a esa conferencia es que descubrí el TDAH de mi hijo, me acerqué al Dr Heydl Peter quien sería encargado en Buenos Aires de su diagnóstico y tratamiento. Yo claramente encontré allí también mi descripción entera, sin embargo no fue sino años mas tarde, cuando me animé a hacerme cargo.

Yo no reunía criterios para el tipo de fracaso escolar muy claramente. Mejor alumna, cuadro de honor en un colegio exigente, bilingüe, y médica. Diploma de Honor ( promedio general 8:21). Allí ser desatenta ganó por lejos, y no por las notas, sino por enterarme seis años mas tarde.

Vivir siendo dispersa, teniendo fallas serias en mis funciones ejecutivas cerebrales, me había costado demasiado. Mucho dolor, soledad, horas excesivas de sistemas para estudiar, y muchas millas de más buscando todo lo que perdía. La impulsividad, me llevaba a cometer mas errores por minuto, a tener mas inquietudes abiertas, a tomar decisiones sin pensarlas demasiado, como comprar todos los libros que decían ADD en ese viaje, pagando una maleta de sobrecargo.

Ese viaje, salvó mi vida. A partir de alli es que fue abriendose una nueva etapa. La de mi renacimiento. Teniendo 35 años entonces, si pongo el contador en 0, este aniversario me permite celebrar mis 26 años de mi nueva vida. Mil cosas no pude cambiar, de muchas decisiones me arrepentí y me hice cargo.

Pero hoy celebro haber podido elegir este camino de aceptación y cambio constante y a partir de allí el de ayudar a tantos otros a sacarse el lastre de sentirse torpes, inmaduros, tontos, inestables o fracasados.

Con Uds. celebro el mejor error de mi vida.

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Mantenimiento

Una palabra aburridísima para personas que vivimos atravesadas por el TDAH.

Las tareas en un principio pueden ser divertidas, cuando no lo son , la novedad funciona con frecuencia de gran estímulo, aunque a veces ante a lo nuevo puede sumarse ansiedad o cautela.

Todos queremos quedarnos haciendo cosas divertidas, y evitando o postergando cosas aburridas, o complejas. No hace falta que tengas TDAH para rechazar algo aburrido.

¿Pero entonces cual es la diferencia?

Las personas que convivimos con TDAH, tenemos dificultad para imaginarnos en el futuro. El presente nos atrapa y nos convence que mañana guardaremos, limpiaremos, arreglaremos, compraremos eso que nos hace falta. Nos cuesta ese esfuerzo de recordar lo que debemos hacer cuando no estamos frente a la urgencia. Cuenta entre lo que postergamos, el mirar el correo, responder un mensaje, o solucionar un malentendido.

Todo lo que adquirimos, lo que usamos o hacemos a diario, va a demandarnos un tiempo de dedicación donde reemplacemos una pieza, terminemos un trabajo o corrijamos alguna falla, simplemente cambiemos partes por desgaste, o repongamos ese artículo ya consumido.

Por estar apurados, por no tener paciencia, por sentirnos agobiados, por mil y un motivo que usaremos como argumento justificativo, aquello que traíamos con nosotros, o nos dio un aviso a nuestro paso, queda depositado, apoyado, apilado en algún sitio, o convertido en un después lo hago.

La bicicleta a la intemperie, la canilla goteando, la llave que apenas da una vuelta, la bisagra que cruje, las zapatillas embarradas, las compras en la bolsa, la mochila, la cartera, los abrigos sin colgar, trabajos sin presentar, materias sin rendir, formularios sin completar.

Lo mismo sucede cuando alguno de los objetos que adquirimos se rompe total o parcialmente, o perdemos una oportunidad de trabajo. No es que sea mala suerte y que todo se rompa, o el mundo conspire contra nosotros..

No son casas diferentes pero suelen ser casas en donde los tornillos flojos se ignoran, porque el mantenimiento implica un esfuerzo.

Entre las disfunciones ejecutivas encontraremos las explicaciones.

Aburrimiento, un motivo. Resolución inadecuada de problemas, otro.

Poca paciencia, dificultad en sostener tareas que impliquen varios pasos, mas de lo mismo.

Pero por sobre todo suele ser mas divertido y fácil comprar un reemplazo nuevo. Tendrá mejor aspecto, funcionará en el acto, sólo que a corto plazo sufrirá similar destino que aquello a lo que reemplaza, y el dinero nunca podrá devenir en ahorros

Mi mensaje hoy es que todo aquello que adquiramos, tiene que pasar por el tamiz que permita cuantificar qué tipo de mantenimiento tendrá en el futuro.

Todo aquello de alto mantenimiento, deberíamos inicialmente evitarlo. Suele ser de menor precio, pero tiene un costo altísimo sin duda.

Por otro lado, mi especial consejo es si ven un tornillo flojo, saquen el destornillador, que deben llevar en el bolsillo, y denle una vuelta de tuerca.

Y si recorren la casa, con una libreta anotando todo lo que necesita entrar a boxes, mejor aún como hacía Abel, mi padre históricamente, cuando dedicaba la mañana del sábado para salir a buscar repuestos.

Se ahorrarán muchos dolores de cabeza, y en poco tiempo verán una casa mas funcional, un trabajo próspero y mas dinero en la cuenta.

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Vivencia de impostor

Un adulto que vive desconociendo su TDAH, crece sintiéndose diferente al resto.

Entender como nos afecta la falla en nuestras las funciones ejecutivas cerebrales, no alcanza para aceptar que siempre funcionaron de la misma forma. Nos acostumbramos a veces en forma graciosa, sarcástica, irónica o cruel, a insultarnos en silencio. A sentirnos impostores, irresponsables, tontos, torpes, menos que el resto. Muchos, sienten entonces que sus » desgracias» son atributo de atraer la mala suerte, de sentirse  inadecuados, como un karma que les acompaña.
No importa si como yo, logran graduarse con honores en una Universidad prestigiosa.

Las heridas de guerra que nos acompañan no cierran, mas bien son reabiertas en cada tropiezo, en cada fracaso.
Vivir se torna una sucesión de crisis. Tener TDAH implica sufrimiento. Esperar como ya una profecía, que algo importante se nos olvide, que algo se rompa, o se pierda, es todo un escenario cotidiano.
Elegir callar, para evitar ese comentario impropio, incrementa mas el rumiar por dentro, creándonos un mundo que ampare la fantasía de tal vez algún día sentirnos mas aptos. Implica aislarnos, frente a lo difícil que resulta salir y compararnos con el resto.

Creer que puede repararse tanto daño tan solo con una medicación o un diagnóstico es algo que considero iluso.

Sin embargo es a través del tratamiento, que un adulto logra dar coherencia y sentido a su propia historia.
Una medicación no nos hace leer los libros que se apilan, de hecho muchos ya medicados tienen largas listas de objetivos pendientes.
Pero al menos, nos devuelve la posibilidad de elegir, en vez de ser rehenes de un cerebro sin timón, y sin rumbo.

Sentirse impostor, surge de saber que nos falta una formación formal.
Un estudio tal vez acreditado por un certificado, o un título.
Sentirse impostor es una vivencia horrible, que me acompañó muchos años de mi vida.

Saber que mi cartera por dentro era el fiel reflejo de mi desorden, ese que debía evitar que se viera.
Hoy medicada, tengo el placer de volcar mi cartera si algo no encuentro. Porque me sigue siendo difícil organizarla.
Pero no tengo vergüenza, me siento absolutamente libre al dejar visible aquello que antes tanto trabajo me llevaba esconder.
Tener TDAH no nos hace superhéroes así como tampoco irresponsables.
Acceder a un tratamiento nos permite ser quienes podemos ser realmente.

No dejen de aceptarse cada día, y buscar ser la mejor versión de sí mismos.

Norma Echavarria

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Cuando «Casi en todo» es peor que nada.


Trabajo desde muy joven. Estudiar y trabajar fue algo que siempre hice. Animé fiestas infantiles, dibujé planos, di clases de inglés, hasta recibirme de médica.
Sin embargo hacerlo fue una garantía de estrés permanente. Malabarista y estratega por entrenamiento, me costó muchísimo enfrentar el trabajo con  la responsabilidad que una vida implica. Las cosas hubieran sido muy diferentes de haber sabido que padecía TDAH. Todo adulto debe lidiar con el objetivo de generar el ingreso para sostener una vida independiente y sentirse valioso es una consecuencia que puede no acompañar este proceso. Muchas personas no logran entrar en esta instancia y aunque les cueste creerlo yo fui una de ellas. Me inundaba el miedo a dañar a alguien, cuando me había preparado para ayudar. Con mi torpeza motriz ya había enganchado la bandeja de medicación en pediatría, tirando todo al piso, todo. Había descartado un cono de biopsia entre varias gasas, había olvidado una paciente en posición ginecológica y no había regresado. Fui elegida para formar parte de un equipo de esterilidad y en menos de cinco meses estaba coqueteando con la Psiquiatría.
Mi empeño y la necesidad de encontrar lo que realmente amaba, me ayudó a volver al ruedo. Vuelta a la salida, me dije. Casi como cuando dejé arquitectura.

Casi..

El diagnóstico y la medicación en mi caso ayudaron muchísimo, pero insisto que vivir con TDAH requiere de mucho más que su tratamiento medico.
Requiere aceptación, adaptación y mucha resiliencia.
Cuando alguien capaz, inteligente, con muchos talentos no logra ingresar al carril laboral como merecería me duele y mucho.
Yo agradezco a diario por mi trabajo, aun sabiendo que sería 10 veces más efectiva de no haber tenido TDAH, agradezco la tutoría inteligente de mi padre.
Me duele ver como personas brillantes, van empezando y abandonando metas, y encuentran en el subempleo un clásico. 

“Casi ingenieros”, “casi docentes”, “casi técnicos”. Ir fugándose de diferentes carreras, les da mucha experiencia inconclusa. Los deja en puestos de trabajo de relleno, donde alguien (que obviamente se beneficiará de su inteligencia), no está dispuesto a darle espacio sin acreditación.

 Allí es donde digo que “Casi en todo”, es peor que nada.

Si leiste bien. Porque llenar formularios, actualizar CV, se acompaña de una vivencia de frustración. Esa persona sabe que tiene la inteligencia para comprender aquello que estudia, pero no logra encajar en el sistema de exámenes, entregas, presentismo, o en forma autodidacta aprende más y de forma menos aburrida.
Esto es una de las razones por la que veo en las consultas los frecuentes intentos del mes de marzo.

Cada año lectivo es una esperanza de reciclaje. Cambios de carrera, cambio de rumbo, nuevos proyectos, nuevos planes, sueños reeditados, hasta que muchos quedan en pausa. Algo así como un mecanismo de supervivencia, donde cambiar les renueve las esperanzas de salir del pozo “de la nada misma”.

Si nunca oíste hablar del TDAH, pero te suena, informate. Tal vez en lugar de empezar una nueva búsqueda laboral, te encontras con un diagnóstico y obvio la posibilidad de un tratamiento. Nunca es tarde.

Buen fin de semana.

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Cuatro T para el TDAH en el espacio laboral

Hablamos de las Disfunciones Ejecutivas Cerebrales en el adulto con TDAH y es inevitable pensar en el impacto laboral que ejercen.

Muchas características presentes en ese ámbito ya se presentan en las aplicaciones y entrevistas.

Suele ser frecuente ver en el CV un recorrido interesante. Varias carreras, no todas inconclusas, pero sí en áreas no vinculantes. Mudanzas, viajes, múltiples cambios. 

O nada de todo esto, ningún certificado, y logros tangibles, pero erráticos.

Si algo podemos decir de un adulto con TDAH, es que seguramente, será interesante. Aún con un perfil desatencional no pasará desapercibido..

Pueden ser hiperactivos y girar sin dirección, pueden tener grandes aperturas de juego y perderse dentro de la partida.

Pueden ser motivadores, líderes entusiastas u otorgar a otro ese liderazgo : cuando es por consenso no por imposición.

Hay quienes son workaholics, multitaskers, online 24-7, novelty seekers, pero no pueden relajarse.

Pueden ser carismáticos, vitales, solidarios, predispuestos y contagiar a todo el entorno de su energía. A veces necesitan la aprobación constante y fallan en la puesta de límites.

Pueden ser promotores de ideas geniales, out of the box thinkers, grandes visionarios. Rompen con paradigmas establecidos, piensan en forma asociativa. Tan bueno como peligroso si hacen complejo lo simple.

No todo es negativo, cuando un adulto tiene TDAH.

El tema es para mí es siempre muy interesante. 

¿Podríamos entrenarnos en visualizar en los perfiles laborales cuando estas características requieran una mirada mas profunda?

Aún con muchos talentos, a veces el problema es la diversificación de foco.

Un adulto con TDAH puede ser consistentemente inconsistente, marcando como lo único predecible el no serlo.

Crear buenas bases de trabajo implica poder tener una estructura que ayude a aprovechar tantas cualidades. Una estructura que contenga aquellas situaciones que son responsables de generar esa sombra que opaca su creatividad o estilo. Una estructura sin embargo que no les haga sentir presos, ni limitados.

Ser consistente con el rol, la situación y con la imagen.

Algunos desafíos a tener presente:

Llegar a horario, y hackear el ausentismo.

Manejar las dispersiones, y el largo plazo.

Bajar las ideas al papel y desarrollar trabajo por etapas. Sosteniendo la motivación y manejando la frustración frente a los obstáculos.

Cumplir con tareas y deadlines, sin perderse en el trayecto.

Lograr la 4 T: Tiempo,Técnica, Tarea, Team. Trabajar en equipo puede ser un desafío. Ni jalar al resto ni empujarlo, lo que aplica para ellos mismos.

Lograr mas autonomía en la ejecución de las tareas, los ayuda a sostenerlas, pero es un delicado equilibrio: Sin cierta libertad parten a otro sitio y con libertad plena se pierden.

Hacerse cargo de las consecuencias de situaciones generadas, sin excusarse. Es tan negativo dar interminables explicaciones como evitar dar una. 

Entonces manejar una buena dinámica comunicacional, y desarrollar herramientas para resolución de conflictos será el desafío.

Ser responsable es una buena marca personal. 

Cuando un adulto con talentos no funciona a la altura de sus capacidades, tal vez la respuesta está en descartar TDAH como posible factor intercausal.

Entender que el TDAH no es cosa de niños es algo valioso. ¿No te parece?

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Sin rastro

Les comparto un recuerdo de uno de tantos momentos sin registro:

Te levantas temprano, sintiéndote una estrella del time management. Tomás el tren y lees concentrada los 35’ del viaje, otra vez pensás que ya superaste todos los males. Salís del vagón y tomas tu tarjeta Sube (que sabes donde guardaste) volvés a sentirte una mina casi normal… pero llegas al bondi ( ómnibus en lengua argenta) y te das cuenta que perdiste los anteojos que tenias puestos!!!

¿Cuándo ? ¿Cómo?

Esas escenas están missing . Non Verbal Working Memory, tambien inestable… ninguna escena en tu cerebro… ¿Los habré enganchado en mi camisa? Me pregunto.

No recuerdo!

¿Se habrán deslizado por mi nariz y yo no tuve registro?

No recuerdo…

Lo que si recuerdo es que eran los buenos… los necesarios… los “profesionales” … Me siento devastada, porque siento que en cualquier momento puedo perderme yo a mi misma… Digo, soy muy exagerada y sigo fase resolución de problemas.Saco de mi cartera los “dobles” Me digo: cruel y tiranamente: esos de 200$ no los perdés ni que quieras… están rayados… son plásticos.

Imagino otro día adivinando las fechas y los números de afiliados de obras sociales. Me acuerdo también que estoy estresada. Surge algo de autocompasión y me digo: perdiste a tu madre. Estás con demasiadas cosas. Entonces vuelve la imagen de mis 8 años, caminando al borde de la ruta bajo la lluvia. Mi mamá no soportó la perdida de otro paraguas, y me bajó del auto para que volviera a buscarlo. Creo que suponía que el dolor se asociaría a un aprendizaje “modelo”. Nada de esto sucede. Me siento impotente. Me vuelvo a reprochar a mi
misma no poder seguir un sistema. No me sale es cierto. Tal vez deba rediseñarme y operarme los ojos. Eso me daría un tema menos para estar pendiente…

Me vuelvo a escribirles porque necesito liberarme del peso de mi castigo automático cuando pierdo otra cosa que quiero. “No valorás nada” siento las palabras en mi historia… y nada mas errado. Por si alguien cree que no sufro… esto es un ejemplo de mi diario tormento. Gracias y perdón por la catarsis. Seguiré buscando consuelo, es que también lo pierdo.

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Modo Random

Fluir en tu accionar es esencial para desarrollar el dominio de un área, pero en si mismo no te lo garantiza

Mihaly Csikszentmihalyi

Levantarse por la mañana, y no tener muy en claro tu dia, puede ser el disparador de esta modalidad de funcionamiento. Random.

Todo lo que te interesa, lo tomas. Solo porque resulta interesante, y porque tienes aversión a los planes, al orden, a la disciplina.

¿Porqué no? Pero en ese zapping ideativo, solo logras entretenerte. Sin avanzar hacia ninguna parte. Solo pasar el tiempo.

Aquello que fue placentero, como pasearte en Disney, se torna gris y pesado al darte cuenta que no llegaste a ninguna parte.

Necesitamos tener FOCO. Necesitamos desarrollar nuestro PROPÓSITO. Sin ellos la MOTIVACION se irá escurriendo en el devenir de las horas..

Flow es un estado ideal, pero es mejor lograrlo adentro de nuestros objetivos. La motivación no depende solo de premios o de mayor nivel de dopamina. Necesitamos: Destreza, Autonomía y Propósito.

Delimitar la tarea, como alambrar un campo, es esencial para después allí dentro poder sentirnos verdaderamente libres. Después del un día sin rumbo, el bienestar da paso a emociones displacenteras.

El funcionamiento del TDAH suele pasar desapercibido. Pero cuando te motivas aprendiendo muchas cosas sueltas, el resultado es borroso, y la vivencia es de haber caminado kilómetros, solo que en una ruedita de Hámster.

Buena semana

Norma E

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El Poder de ser yo

Despues de un mes en el cual no trabajé en mis habituales rutinas, me di cuenta que logré dedicarme mucho tiempo y junto a ello habilité mucho mas mi canal de percepción emocional.

Estuve sola, conocí gente maravillosa, pude contactarme con mi parte entusiasta, pude acompañarme cuando me puse dramática, cuando extrañé, reí o lloré, o cuando dejé que la ansiedad me jalara de los pelos.

Corrí para no perder un tren que saldría 40 minutos mas tarde, saque pasajes que no me sirvieron y pude aceptar el gasto inútil, percibí la incertidumbre en mi y en mis hijos frente a un error de logística y de distracción mayúscula llegando a un sitio que ya no era demasiado amigable y encontrar que la reserva de hotel era para el mismo día 30 pero del mes siguiente.

Me permití llevar conmigo la cuarta parte del equipaje que toda mujer hubiera deseado de irse un mes a Europa.

Me teñí en Florencia mirando el Duomo, me tiré desde una roca al mar mas azul que haya visto, pude guardar un secreto tres días, saqué las entradas mas caras para un concierto en Paris, modifiqué mi recorrido varias veces, desafiando los endemoniados titanes de mis debería, fui transitando mi viaje.

Me permití amar el resultado de mis equipos, aún habiendo abandonado los tacos que son como parte de mi anatomía habitualmente.

Pude aceptar con compasión los comentarios críticos surgidos por no haberlos usado, o por el estilo elegido para presentarme.

Pude darme cuenta como muchas personas siguen rehenes de juicios ajenos que hicieron propios y aún viven esclavizados en pleno siglo XXI.

Lo sé pues estuve sentada allí hasta no hace tanto.

Pude darme el permiso de dedicarme un mes entero a un viaje al que pude invitar también al menor de mis hijos, venciendo la ansiedad que generaba el saberme único sostén en mi familia, y dejar una casa sola.

Y acá estoy de regreso.

Nada dramático surgió porque, he vuelto y estoy mejor que antes. Mi viaje fue un viaje al que se sumó otro inesperado.

Me pregunté «que quería ser cuando fuera grande de nuevo«…

Y quiero seguir creciendo del lado de adentro, tal como lo vengo haciendo.

Siento que mi mayor crecimiento, en el cual llevo trabajando bastante tiempo ya está centrado en ser auténticamente yo, éste está siendo mi mejor viaje.

No hay lugar para los COMO SI, en mi vida.

Porque la verdad, es que debajo de tantas preocupaciones, juicios ajenos y propios, miedos, dudas, insatisfacción y angustias, vivir no era ni sano, ni posible, era simple supervivencia.

Recordaba hoy viendo un video donde hablaba mi adorado y admirado Dr. Ned Hallowell, como hace 20 años, el escucharlo hablar frente a una enorme audiencia de su propio TDAH generó en mi el primer gran quiebre.


En ese entonces, volví dispuesta a contarle al mundo, (sabiendo que iba a ser devorada por los protocolos académicos), que había descubierto el motivo de tanto sufrimiento crónica y diariamente reciclado.

Y hoy al escuchar a Ned 20 años después, y de haber vuelto de tener la maravillosa experiencia de dar ambas ponencias en España, me siento habilitada para renovar mi intención de compartir, como lo hago habitualmente, todos mis registros emocionales con Uds.

Saber quienes somos en realidad es un proceso de descubrimiento propio de un arqueólogo en medio de nuevas excavaciones.

Debemos encontrarnos con el niño que una vez fuimos, generoso, creativo, inquieto, soñador, molesto, apurado, sensible, divertido, y ayudarlo a que vuelva a emerger y alimentarlo para que reaparezca.

Aceptarlo, apachucharlo, mirarlo fijo a los ojos y regalarle la mejor de nuestras sonrisas.

Puede ser que hayamos cometido torpezas, o hayamos tomado decisiones impulsivas, pero éramos simplemente nosotros gobernados involuntariamente, (sin prestar consentimiento) por un sistema de conexiones neuronales caprichosamente diseñado.

Por esto, es que debemos trabajar en ser honestos y aceptarnos tal como nos salga.

Después buscaremos las mejores estrategias, modificaremos nuestro entorno, generaremos nuevas rampas.

Saber que tenemos el diagnóstico de TDAH, puede liberarnos al ayudarnos a entender que no éramos tontos, ni violentos, ni inmaduros, ni inútiles, o torpes, pero el camino recién empieza con el diagnóstico, no es que allí termina.

Porque pretender encajar entre los que no son como nosotros, es una tarea que no vale la pena.

Primero reconocernos, y amar quien realmente somos, sin esta condición cumplida, olvídense de lograr ningún cambio que los sostenga por más medicación que tomen.

Amar nuestras debilidades y reconocer nuestras fortalezas ayuda a construir el primer escalón del

camino hacia la salida.

Y unir nuestros pedazos rotos, por tanto golpe, tantas caídas, tanto castigo, es una tarea que sólo podemos hacer uniendo cada una de las partes desde adentro.

Seguiré siendo tan auténtica como me siento.

Les dejo mi mayor abrazo, y auguro un buen recomienzo!

Norma Echavarría.

11 de Agosto 2017